lunes, 25 de julio de 2011

Capitulo 1(2/6)

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Mi cuerpo no reaccionaba, mi corazón tenia un lento palpitar, esto no me podía estar pasando a mi. Mi padre, a quien yo adoraba esta muerto y yo estoy aquí viendo como lo sumergen en la oscuridad del suelo. Junto a mi esta Cristóbal, gracias a dios el esta conmigo y puedo apoyarme en sus acogedores brazos.
Nadie esta con nosotros, por que a nadie le interesaba, o eso yo creía. Mi madre estaba hospitalizada y no se podía mover ya que tiene tres maquinas que vigilan su estado. Así que en la completa soledad Cristóbal y yo sepultamos a mi padre. Mi mente se llena de recuerdos compartidos que me duelen en lo profundo del alma, es complejo perder a un ser querido y mas si este es tu padre. Todavía puedo ver su pálida cara con unas cuantas pecas en los pómulos estirados por una tierna sonrisa cautivadora que me contagiaba cuando estaba triste, su cabello bien peinado con rulos color chocolate que colgaban pequeños tras su nuca y sus abrazos simétricos que me devolvían la valentía, mi papá …mi sol en la tierra …se ha ido.
Me siento agotada, espero que mamá se encuentre bien y que no la pierda también a ella… el cielo esta despejado, y Cristóbal mira tristemente mis ojos. Estoy tranquila junto a el, ya es hora de partir.
El viaje en el auto de mi amiga Julietta a sido silencioso, siento que mis ojos se cierran lentamente, las calles pasan rápido a mi lado pero el cielo sigue iluminado con el gran sol.
Luego de llegar Cristóbal me dijo que subiera a dormir y creo que será lo mejor no quiero que me deje sola así que llamará a su madre para avisarle. Por lo que a mi me voy a dormir un rato…

Mi mente me llevo a la oscuridad del bosque 
Mi vestido grisáceo reposaba en la hierba, llevaba el cabello ondulado y mi piel lisa y pálida ante la falta de sol. Mis ojos buscaban algo pero no lo encontraban, lentamente fui deslumbrando la figura de mi padre entre los arboles, me levante y lo seguí por el frondoso bosque, su silueta se desdibujaba, entramos a un prado y paro su andar en medio de este me llamo a que estuviera junto a el, acercándome lentamente y sin musitar ni una palabra con el sencillo temor de que desapareciera me acerque a su lado. El me tomo de la mano y en pocos segundos se abrió un gran agujero debajo de nuestro pies y caímos rápidamente en este, mis sentidos se escurrieron de mi demanda de silencio y se me escapo un grito fatal en el cual mi padre desapareció como un fantasma dejando una palabra entre mis oídos “PELIGRO”.
       
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